Ronquidos, boca abierta y selectividad:
¿qué tienen en común?
La respiración oral puede influir en la manera en que un niño duerme, come, se mueve y utiliza su boca.
Un niño duerme con la boca abierta, ronca, babea o despierta con los labios secos. Durante el día tiene ojeras, parece cansado, mastica lentamente o prefiere alimentos suaves. Como sucede desde hace tiempo, la familia puede pensar: “así ha respirado siempre” o “solo son sus alergias”. Sin embargo, que algo sea frecuente no significa que sea normal.
La respiración oral no es una enfermedad, sino una señal. Puede aparecer por congestión, rinitis alérgica, adenoides o amígdalas aumentadas y otras alteraciones que dificultan el paso del aire por la nariz. Las alergias son comunes, pero vivir congestionado, dormir mal o respirar constantemente por la boca no debe normalizarse.
Respirar también puede cambiar la forma
de comer
Cuando la boca se utiliza para respirar, debe hacer al mismo tiempo otras tareas: masticar, tragar y hablar. Comer puede volverse cansado o desorganizado. Algunos niños hacen pausas, comen con la boca abierta o eligen alimentos fáciles de masticar.
La congestión también puede disminuir la percepción de olores y sabores. Esto puede favorecer el rechazo de texturas y una menor variedad alimentaria. No toda selectividad se debe a la respiración oral, pero este factor debe considerarse durante la valoración.
También pueden aparecer ajustes corporales: lengua baja, labios separados, mandíbula descendida y cabeza adelantada para buscar una entrada de aire más cómoda. Si se mantienen durante el crecimiento, pueden relacionarse con cambios en la postura y el desarrollo oral.
Roncar no significa dormir profundamente
El ronquido ocasional durante un resfriado puede presentarse; roncar habitualmente merece atención. Si el niño hace pausas, respira con esfuerzo, se mueve demasiado o despierta cansado, necesita una valoración.
Pedirle que cierre la boca, hacer ejercicios o colocar cinta en los labios sin comprobar que puede respirar por la nariz no resuelve la causa.
La terapia miofuncional participa una vez que la vía aérea ha sido valorada. Ayuda a reorganizar la
postura de la lengua, el cierre de los labios y la coordinación entre respiración, masticación y
deglución.
Una boca abierta puede ser la forma en que el cuerpo intenta adaptarse. Observar cómo el niño
duerme, come, respira y se mueve permite comprenderlo completo, no solamente corregir la señal que vemos.