- Dra. Marina Isabel Paunero Quezada
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Psiquitría y Psicoterapia
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Dra. Marina Paunero @dra.marinapaunero
Perder a un ser querido es una de las experiencias más difíciles de afrontar. El dolor es ineludible, pero es fundamental saber que no todos los duelos se convierten en una enfermedad. El duelo es una respuesta natural y humana ante la pérdida de una persona significativa. Este proceso impacta diversos aspectos de nuestra vida cotidiana, afectando:
Nuestras emociones y pensamientos.
La calidad del sueño y el apetito.
La manera en que nos relacionamos con los demás.
Durante este proceso es completamente normal experimentar muchas emociones y sensaciones; desde la tristeza, el enojo y la culpa, hasta una profunda ansiedad o añoranza. Es habitual atravesar por dificultades para concentrarse, alteraciones en los patrones de sueño y un cansancio constante, así como experimentar una persistente sensación de vacío junto con intensos altibajos emocionales.
Para comprender mejor cómo nos afecta, es importante analizar las estadísticas sobre esta vivencia:
1 de cada 10 personas. A nivel internacional, aproximadamente 1 de cada 10 personas en duelo por una muerte por causas naturales puede desarrollar síntomas compatibles con un trastorno de duelo prolongado.
Hasta 49% de riesgo. El riesgo de que el duelo se complique es significativamente mayor cuando se trata de pérdidas repentinas, inesperadas o violentas.
Los primeros meses. En la población mexicana, se ha observado una mayor intensidad de los síntomas de duelo durante los primeros meses posteriores a la pérdida.
Impacto en México (9 de cada 10). En un estudio realizado en México con más de 5,000 personas que buscaron apoyo psicológico por duelo durante la pandemia, 9 de cada 10 presentaron síntomas clínicamente relevantes de ansiedad, depresión y/o alteraciones del sueño.
¿Cuándo buscar ayuda profesional? Es recomendable si el dolor persiste de forma intensa e impide realizar las actividades cotidianas, genera aislamiento o deteriora el ámbito familiar y laboral. También tómalo en cuenta si se pierde la motivación por la vida o se presentan pensamientos de muerte o suicidio.
Pedir ayuda no significa olvidar, sino aprender a llevar el recuerdo de un modo que nos permita sanar.